“No sé por qué funciona, pero debe haber una conexión entre el cerebro y la mano que te ayuda a reflexionar”, explica Victor Küppers en una entrevista que concede a Uri Sabat. “Poner las cosas por escrito hace que te las tomes más en serio”, añade.

개인 성장 전문가가 제시하는 이론은 결코 미친 짓이 아니다. 그가 열렬한 애호가로 여기는 쓰기 연습은 과학적 기반이 있다. 손으로 글을 쓰면 미세운동, 시각 지각, 언어, 기억이 조정된다.

Esta red amplia de activación es mucho menor cuando solo tecleas o cuando piensas. Estudios realizados con la última tecnología en neurociencia muestran, de hecho, una mayor conectividad entre áreas sensoriomotoras, parietales y de memoria durante la escritura manual, lo que se asocia con mejor codificación y recuerdo.

따라서 당신이 쓰는 내용은 마음속에서 특별한 의미를 갖는다. 이 신경과학의 요령은 학습을 개선하고 중요한 것을 잊지 않도록 하며 더 행복해지기 위해 사용할 수 있다. Víctor Küppers가 가장 좋아하고 가능한 한 자주 실천하고 권하는 글쓰기 연습은 자신의 존재에 의미를 부여하는 데 필요한 지도다.

Un ejercicio transformador

Escribir con pluma

Escribir es un hábito en la vida de Küppers. El experto aprovecha, por ejemplo, los largos trayectos en tren o avión para escribir cartas a sus hijos. También recomienda, siempre que puede, un simple ejercicio de escritura que a él le cambió la vida.

“A mí es el ejercicio que más me ha ayudado en mi vida”, introduce el experto, “y consiste en escribir en un papel cómo te gustaría que te definieran tus hijos, tu mujer o tus amigos”.

자녀가 있다면 자녀부터 시작하라. 누군가가 그들에게 너에 대해 물으면 너를 어떻게 정의해주길 바라는가? 너의 아내나 친구들, 가족과 같은 사람들에게도 이 과정을 반복하라. 남들이 너를 어떻게 묘사하길 원하나?

“Al final verás cosas que se repiten mucho”, continua Küppers. “Lo que estás escribiendo es la persona que te gustaría llegar a ser. Estás escribiendo tu ideal de persona”.

El ideal personal

En un mundo marcado por la superficialidad, hablar de ideales parece extraño. Pero es esta palabra, y no otra, la que Küppers introduce en la conversación. Ideal. Un modelo al que se aspira. No algo que se posee, sino que se realiza.

Tener un ideal es, para Küppers, como tener la fotografía de un puzle. El experto es muy aficionado a los rompecabezas, y lo usa como metáfora para explicar el sentido más profundo del ejercicio. “Si no tienes la foto, es muy difícil poner las fichas. Sin la foto tú vas juntando piezas como puedes, y aquello que queda es un churro. En la vida sucede lo mismo”, afirma.

Con este ejercicio, Küppers nos invita a diseñar nuestra foto. ¿Cómo queremos ser? ¿Qué esperamos de nosotros mismos? Y ojo, porque en contra de otros ejercicios similares, como el vision board, VÍctor no nos pide que pensemos en lo que queremos tener, sino en lo que queremos ser. “La alegría auténtica no viene con las cosas que puedes tener, sino con cómo quieres ser”, asegura.

El objetivo, por tanto, es localizar esos valores o cualidades que forman parte de tu ideal personal. ¿Quieres que te describan como alguien cariñoso, amable, generoso, inteligente? Estas son las características que forman tu ideal, y son las que deben guiar tus decisiones.

El propósito

Este ideal, como lo llama Küppers, es quizá la forma más genuina de aquello que los autores americanos (y algunos españoles, como Álex Rovira o Francesc Miralles) llaman “propósito”.

“A mí me ha costado mucho siempre encontrar el propósito”, explica Küppers. Finalmente, llegó a la conclusión de que el propósito de la vida es, precisamente, luchar cada día para ser lo mejor que puedas llegar a ser. Para intentar convertirte en tu ideal personal. “Pero para eso”, aclara, “necesitas parar y escribir cómo te gustaría ser. Y no hay mejor manera de contestar esa pregunta que por la vía indirecta. ¿Qué quieres que digan de ti?”, expone.

De este camino de mejora constante, de perseguir un ideal personal, nos hablaban también filósofos clásicos, como Aristóteles, Kant o Spinozza. La felicidad, como explica Küppers, se encuentra en la sensación de haberlo hecho un poco mejor cada día. Así pues, perseguir ese ideal no es una cuestión de soberbia, sino una necesidad vital de dar sentido y dirección a nuestras acciones diarias. Ese “hacer de forma extraordinaria lo ordinario” que el experto recomienda con tanto ahínco.