La longevidad se define como “una vida larga” algo que sí que podemos conseguir. Pero la longevidad es mucho más que vivir más. Es vivir con vitalidad a medida que vamos envejeciendo. Es prolongar nuestro lapso de salud para que tengamos más años de vida en los que nos sintamos con mejor ánimo, ágiles e independientes.

En este artículo vamos a ver algunas claves de la longevidad según el ayurveda, extraídas de mi último libro, “La fórmula de la longevidad” (Ed. Integral).

ayurveda, LA CIENCIA DE LA VIDA

Con más de cinco mil años de antigüedad, el ayurveda es uno de los sistemas de sanación más antiguos que existen. La esencia del ayurveda, que se suele traducir como “la ciencia de la vida” o “el conocimiento de la longevidad”, es que no estamos separados de la naturaleza, que de hecho somos un microcosmos dentro del macrocosmos. 

El ayurveda nos enseña a convivir con los ritmos de la naturaleza, los diarios y los estacionales, a usar la alimentación como medicamento y a aumentar el flujo de energía vital, el prana, para equilibrar nuestros síntomas a través de medios médicos y naturopáticos.

De hecho, en 2017, se otorgó el premio Nobel a científicos que investigaron la medicina circadiana, cuyos principios están presentes en el reloj ayurvédico, el cual detalla cómo vivir en sincronía con los ritmos naturales.  

RECONECTAR CON LA NATURALEZA

Por desgracia, muchos de nosotros hemos perdido la conexión con el entorno natural y, como resultado, también nuestra salud. Somos muchos los que vamos a trabajar a primera hora de la mañana, cuando todavía está oscuro, y salimos a última hora de la noche, cuando vuelve a oscurecer, por lo que literalmente nunca vemos la luz del sol.

Nos pasamos el día mirando pantallas, intoxicándonos con la luz azul. Para ahorrar tiempo, cocinamos con microondas y optamos por alimentos procesados almacenados en envoltorios.

Subimos escaleras mecánicas y caminamos sobre cintas móviles para hacer ejercicio. Y la lista sigue y sigue. Nuestros días giran en torno a una comodidad y a una tecnología que destruye nuestra salud. Y todo eso porque hemos perdido la conexión con la naturaleza. 

Eliminar el DAÑO  CELULAR Y las toxinas

El envejecimiento cronológico es un proceso regular que se mide en años y se conoce como edad cronológica. Sin embargo, los cambios físicos que vemos en el espejo son el resultado de cambios fisiológicos subyacentes: pelo gris debido a la disminución de la producción de pigmentos en los folículos pilosos, arrugas provocadas por una menor elasticidad cutánea o pérdida de estatura a causa de una menor densidad ósea.

La buena noticia es que el envejecimiento fisiológico o edad biológica es un proceso irregular que puede acelerarse o ralentizarse, principalmente en función de una única variable: la acumulación de daño celular.

Si reduces la velocidad a la que se acumula el daño celular conseguirás frenar el envejecimiento. De este modo, el trayecto entre la salud y la enfermedad empieza con la acumulación de toxinas, el ama en ayurveda.

Cuando estas saturan el sistema, aparecen los síntomas, que pueden ser de bajo grado y poco específicos, como “no sentirse bien” o “sentirse raro”, o más concretos, como ansiedad, depresión, problemas gastrointestinales, aumento de peso, cefaleas, congestión nasal, dolor articular, entre otros.

Si en esta fase del proceso corregimos el rumbo y empezamos a reducir la carga de toxinas, podemos evitar la progresión hacia la afección y la enfermedad crónica. En última instancia, este viaje ayurvédico es la práctica diaria del equilibrio entre la eliminación de toxinas, que genera salud, y su acumulación, que conduce a la enfermedad.

dos pasos que frenan el envejecimiento 

Pero ¿cómo se ralentiza exactamente esta acumulación de daño celular? En realidad, es bastante sencillo. La fórmula de la longevidad, mi método de dos pasos para vivir más y mejor, se centra en 
prevenir el agotamiento de los tejidos del cuerpo a través de:

  • El aumento de la reparación celular y los factores que contribuyen a ello, como son: estilos de vida saludables, rutinas y dietas equilibradas, movimiento diario, reducción del estrés, regulación del sistema nervioso, conexión social y tener un objetivo vital. Los cambios positivos en el estilo de vida, dieta y gestión del estrés, usando los principios del ayurveda, ayudan a vivir con más vitalidad a medida que sumas años. 
  • La reducción de la inflamación crónica de bajo grado causada por la lenta acumulación de daño celular, que es la principal responsable del rápido envejecimiento y las enfermedades crónicas más comunes asociadas. 

ocho semanas para ganar años de vida

Un estudio publicado en 2021 en la revista científica Aging demostró que un programa de ocho semanas de modificación de la dieta y el estilo de vida había revertido la edad biológica (medida por la metilación del ADN) de hombres adultos sanos de entre 50 y 72 años en una media de 3,23 años.

Aunque se trata de una muestra pequeña, las implicaciones de estos hallazgos son claros: somos más que un producto de nuestros genes; también somos producto de nuestro entorno. Realmente, los hábitos y el estilo de vida marcan la diferencia, podemos reducir la edad biológica en relación a la edad cronológica.

rutinaS  A FAVOR DE LA LONGEVIDAD

Vamos a ver una secuencia de la jornada en sintonía con los ritmos circadianos, de 24 horas, para ir a favor de la fórmula de la longevidad del ayurveda:

  • Higiene matutina. Empezamos el día con los hábitos que elimina toxinas de boca, lengua, nariz, ojos y piel.
  • Limpiar el intestino. Después, toma un vaso de agua a temperatura ambiente o tibia. Puedes añadir zumo de limón, que favorece el movimiento del tracto digestivo. Crea el hábito de sentarte en el retrete sin distracciones y de forma relajada cada mañana.
  • Retrasar el café matutino. Date un baño de sol por la mañana, aunque sea solo unos minutos, y si desayunas café, espera a tomarlo unos 90 minutos después de despertarte, así no se junta con el aumento natural de cortisol que nos despierta. Practica ejercicio, como el yoga, y toma un desayuna ligero y fácil de digerir. 
  • El almuerzo, que sea la comida más copiosa. Haz tu comida entre las 10:00 y las 14:00, cuando el sol está en su punto más caliente y alto en el cielo. Mastica bien y come primero la fibra; después, proteínas y grasas, y en último lugar los hidratos de carbono.  
  • Sin picotear entre horas. Según el ayurveda, debemos comer un máximo de tres veces al día. Así se da el tiempo para digerir, procesar y asimilar por completo los alimentos, y se evitan síntomas digestivos como dolor, sensación de plenitud gástrica y gases. 
  • Programar la actividad física y mental. Haz ejercicio físico antes de las diez de la mañana; entre las diez y las dos, realiza tareas intelectuales intensas y de resolver problemas; entre las dos y las seis de la tarde, programa tiempo para la creatividad y la tormenta de ideas.Durante las tareas, haz pausas de respiración consciente.
  • Tiempo de relajarse. Después de las seis, baja el ritmo, relájate con tus familiares y amigos o disfruta de una rutina de estiramientos suaves, un paseo después de cenar, leer por placer, escribir en tu diario, rezar o meditar. 
  • Cenar con luz solar. Cena ligero y fácil de digerir, preferentemente antes de las siete de la tarde o, al menos, tres horas antes de irte a dormir. Atenúa las luces de tu casa y disminuye las actividades fotosensibles, limitando el uso de dispositivos que emitan luz azul (ordenadores, móvil, libros electrónicos, tabletas, etcétera). Esto ayudará a liberar melatonina.
  • Ayuno nocturno y sueño reparador. De noche, no comas. No rompas el ayuno antes de, al menos, doce horas. Así, fomentas la autofagia y apoyas la longevidad. 
  • Aprende algo nuevo cada día. Alimenta tu curiosidad para favorecer la neuroplasticidad y la digestión mental. 
  • Conectados. Socialízate, comparte, vive alineado con tu propósito. Y vive más y mejor. 

Sigue esta rutina matinal antitoxinas

limpia tus sentidos

Según la medicina ayurvédica, es importante eliminar las toxinas que se acumulan durante la noche en ojos, boca, nariz, lengua y piel. Al despertarte, puedes hacer una rutina ayurvédica cada mañana, empezando por los ojos. 

LÁVATE LOS OJOS

Lávate la cara y los ojos con agua fría y masajea con suavidad los párpados. Parpadea unas cuantas veces y rota los globos oculares en ambas direcciones. Después, sécate los ojos y la cara con una toalla limpia de algodón.

boca y lengua

Saca la lengua y desliza con cuidado el raspador de atrás hacia delante. Repítelo de tres a siete veces. A continuación, cepíllate los dientes con un cepillo suave y pasta o polvo dentífrico. Acaba con un enjuague de aceite de coco. 

IRRIGACIÓN NASAL

Lavar las cavidades nasales con un irrigador nasal con solución salina ayuda a eliminar los alérgenos, las bacterias y los contaminantes filtrados por la mucosa nasal y las mucosidades. Haz primero una fosa nasal y después la otra.

MASAJE EN SECO

Ayuda a eliminar residuos a través de la superficie cutánea mediante una exfoliación suave de las capas externas de la piel y gracias al aumento del flujo sanguíneo hacia la zona. Empieza masajeando por los pies y luego ve ascendiendo. El objetivo es crear algo de fricción y calor.

Más prana: tu energía vital 

Bebe agua tibia: El  agua es un nutriente esencial y fuente de prana, de energía vital para el organismo. Toma pequeños sorbos de agua tibia durante todo el día. El ayurveda propone «cocinarla»:  hervirla unos diez minutos, porque facilita la digestión y su asimilación. 
Oxigena tus células: Respira con conciencia para optimizar el suministro de oxígeno y de prana fresco a las células. Presta atención a tu respiración. Prolonga la inhalación  para obtener energía o la exhalación para relajarte. Los estudios muestran que si se desregula la disponibilidad de oxígeno, se favorece el envejecimiento.

Añade sol a tu día: Dedicar tiempo a contemplar de manera intencionada la luz natural del sol a primera hora de la mañana es una poderosa herramienta para mantener los relojes celulares y sincronizar sus funciones con el reloj circadiano maestro. 

Paseos  de gratitud: Si puedes, da un paseo matinal o pasa tiempo al aire libre todos los días  y accederás tanto al poder sanador de agradecer, como a disfrutar de las tres fuentes principales de prana: tierra (y agua), aire y sol.

Mueve tus músculos: Practica yoga para mover el prana, eliminar toxinas y equilibrar tu cuerpo. Mejor por la mañana con el estómago vacío o en cualquier otro momento antes de las 18 horas. La serie de posturas del saludo al sol es una buena práctica.