Uno de los secretos de la jardinería y, especialmente, de los cuidados que necesitan las plantas para que florezcan, es acertar con el fertilizante adecuado. Existen muchos productos comerciales, pero también puedes hacer tu fertilizante líquido casero, con el que sabrás exactamente qué pones a tus plantas.
Dentro del mundo de los fertilizantes caseros, existen fórmulas líquidas especialmente orientadas a las plantas de flor. El experto en jardinería Javier P. Pedraza sugiere uno que nos ha llamado mucho la atención, pues se elabora con un residuo de la cocina que suele acabar en la basura, la piel de patata, y dos especias que seguramente ya tienes en la despensa. No se trata de un abono genérico para el crecimiento, sino de un preparado enfocado a activar el proceso de floración cuando la planta ya está sana y bien enraizada.
El mejor momento para usar tu fertilizante líquido de patata
Javier P. Pedraza (@huertoadictos en Instagram y YouTube) explica en su canal YouTube que este tipo de abono cobra especial sentido en primavera y verano, cuando las temperaturas acompañan y las plantas están metabólicamente activas.
En otoño e invierno, el crecimiento y la floración se ralentizan de forma natural, por lo que conviene ajustar las expectativas y la frecuencia de uso.
La clave de esta mezcla está en su riqueza en potasio y fósforo, dos nutrientes directamente relacionados con la formación de flores, junto con otros minerales que refuerzan raíces y mejoran la absorción.
La patata como base nutritiva del preparado

Que el primer ingrediente sea la patata, concretamente su piel, no es casual. Javier destaca que no es necesario desperdiciar el interior, aunque la parte realmente interesante para este abono es la cáscara.
La piel de patata concentra una cantidad notable de potasio, además de fósforo y pequeñas dosis de calcio. El potasio es fundamental para que la planta pueda formar botones florales fuertes y sostener una floración prolongada, mientras que el fósforo interviene en los procesos energéticos y en el desarrollo general de la planta.
Para preparar el concentrado, las pieles se hierven en agua durante unos minutos. Este proceso permite extraer los nutrientes hidrosolubles y convertirlos en una base líquida que luego se podrá diluir fácilmente en el riego.
El clavo de olor como estimulante natural

El segundo ingrediente es el clavo de olor, una especia conocida en cocina pero con un papel interesante en jardinería. En el preparado de Javier, el clavo se incorpora hacia el final de la cocción de la piel de patata para conservar mejor sus propiedades.
El clavo aporta compuestos que estimulan la floración y, además, ayudan a proteger el sistema radicular frente a los hongos dañinos. También contribuye con minerales como potasio y calcio, así como vitaminas y otros compuestos que fortalecen la planta en momentos de alta demanda energética, como la emisión de flores.
Este ingrediente convierte el abono en algo más que un simple fertilizante, actúa como un apoyo general para plantas que están a punto de florecer o que necesitan un empujón tras un periodo de parada.
La canela, el toque final

Una vez colado el líquido resultante de la patata y el clavo, entra en juego la canela. Javier la incorpora ya fuera del fuego, mezclándola directamente en el concentrado.
En jardinería y horticultura, la canela es conocida por su efecto cicatrizante y fungicida , pero en este caso su valor está en su aporte de magnesio y calcio.
El magnesio es el componente esencial de la clorofila, por lo que es imprescindible para la fotosíntesis y, además, ayuda a que la planta asimile mejor el resto de nutrientes del abono.
Gracias a este ingrediente, el fertilizante no solo estimula la floración, sino que mejora la capacidad de la planta para aprovechar la fertilización, haciendo que el efecto sea más rápido y visible.
Cómo se aplica y en qué plantas funciona mejor
Este abono no se utiliza puro. Javier recomienda diluir una parte del concentrado en tres partes de agua antes de regar. De este modo, se evita una concentración excesiva y se garantiza una absorción progresiva y segura.
Aplicado una vez por semana durante la época de crecimiento activo, puede utilizarse en plantas ornamentales de flor como anturios, orquídeas, geranios, buganvillas y muchas otras especiesque florecen de forma reiterada cuando las condiciones son adecuadas.
Es importante que la planta esté sana antes de usarlo. Un abono de floración no sustituye a un buen sustrato, un riego correcto ni una exposición adecuada a la luz.
Un fertilizante económico y fácil de conservar
Una de las ventajas prácticas de este preparado es su conservación. El concentrado puede mantenerse a temperatura ambiente durante varias semanas sin perder propiedades, siempre que se guarde en un recipiente limpio y cerrado.
Esto permite preparar una cantidad suficiente y utilizarla poco a poco, adaptando la dosis al número de plantas y evitando desperdicios.